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| Portada del disco pirateado |
Con 6 o 7 años, me era indistinto quedarme por horas escuchando canciones, a esa edad en lo único que se piensa es en jugar. Recuerdo me trajeron el playstation 1 con un par de juegos. Uno de ellos mi primer amor: el winning eleven 2002. Un videojuego de fútbol, que era demasiado entretenido para la época, pero algo que lo hacía mucho más interesante y emocionante era el tracklist. Nada más y nada menos que Queen y su arena rock. Esa voz prodigiosa y el buen hard rock que me hacía corear cada que terminaba una
partida de horas. Era sin duda, la primera vez que apreciaba realmente la voz de un cantante. Y aunque no tenía explícitamente el gusto por aquel género que se mezclaba mientras conocía otras variedades de canciones, el sonido bullicioso de la batería y las líricas melodiosas de las cuerdas, me acercaban a tal punto con el Rock, que cada vez que lo escuchaba en distintas circunstancias, podría diferenciarla de otros géneros -a pesar de que seguía sin distinguir entre sus variedades y subgéneros-.
Por esa edad empezaba a visitar de vez en cuando a un primo cuya casa era muy distante a la mía, pero disfrutaba ir a verlo por su mp3 de 2gb repleto de canciones en inglés y español. Alucinante cómo en tan pequeña cosa cabían más de 1000 canciones. Y alucinante el rock argentino, el rock español y el latinoamericano en general. Por fin podía cantar canciones de rock! -me limitaban las canciones en inglés por saber poco o nada hablarlo-. Así conocí al flaco Spinetta y «Bajan», un tal Virus y su «Pronta entrega», un grupo con nombre extraño llamado Soda Stereo sin tener «Nada Personal» contra ellos, Sui Generis y muchos otros. Definitivamente había encontrado un nuevo sonido para mí, ahora más tirando para new wave y punk. Además de argentos, me sumergí al ruido gitano con el post-punk de Hombres G, a la voz melódica y deprimente de Saúl Hernández y sus Caifanes, entre muchísimos otros artistas y grupos cuyas letras servían para dedicar. No aguantaba el momento en que pudiera tener un aparato de esos y poder escuchar en el momento que quisiera sin esperar el momento de ir a ver a quien de alguna forma u otra, me instruyó en éste género. Hoy en día sigue con las mismas canciones ochenteras de siempre, nada a cambiado para él.partida de horas. Era sin duda, la primera vez que apreciaba realmente la voz de un cantante. Y aunque no tenía explícitamente el gusto por aquel género que se mezclaba mientras conocía otras variedades de canciones, el sonido bullicioso de la batería y las líricas melodiosas de las cuerdas, me acercaban a tal punto con el Rock, que cada vez que lo escuchaba en distintas circunstancias, podría diferenciarla de otros géneros -a pesar de que seguía sin distinguir entre sus variedades y subgéneros-.
Ésta era una de sus favoritas y un cague de risa la letra |

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