The Beginning-


Portada del disco pirateado
Algo demasiado extraño comenzar a los 5 años con un «Beat It» por la radio, aunque siendo pop y a menudo escuchar "por obligación" sin prestar demasiada atención temas de Hard Rock -en ese entonces sin saber diferenciar el género aún- en películas, el solo de guitarra de Van Halen en medio de una pelea dió un giro de 360° a mis oídos. Era la primera vez que realmente oía tal instrumento musical y, en efecto, el inicio de mi familiarización con el género. Ante ello, ya sabía que quería para mi cumpleaños, un disco musical de MJ, y repito, aunque pop y todo, para la cultura familiar de la que provenía sería el bicho extraño de la casa por escuchar música en inglés y con sonidos estruendosos. No podía adquirir uno original, pero sí una mezcla regrabada de 2.50 con sus mejores éxitos, y así me pasaba día y noche durante semanas reproduciendo, entre otras, «Billie Jean», «Thriller», «Smooth Criminal», «Bad» y la mencionada al inicio.


Con 6 o 7 años, me era indistinto quedarme por horas escuchando canciones, a esa edad en lo único que se piensa es en jugar. Recuerdo me trajeron el playstation 1 con un par de juegos. Uno de ellos mi primer amor: el winning eleven 2002. Un videojuego de fútbol, que era demasiado entretenido para la época, pero algo que lo hacía mucho más interesante y emocionante era el tracklist. Nada más y nada menos que Queen y su arena rock. Esa voz prodigiosa y el buen hard rock que me hacía corear cada que terminaba una
partida de horas. Era sin duda, la primera vez que apreciaba realmente la voz de un cantante. Y aunque no tenía explícitamente el gusto por aquel género que se mezclaba mientras conocía otras variedades de canciones, el sonido bullicioso de la batería y las líricas melodiosas de las cuerdas, me acercaban a tal punto con el Rock, que cada vez que lo escuchaba en distintas circunstancias, podría diferenciarla de otros géneros -a pesar de que seguía sin distinguir entre sus variedades y subgéneros-.

Por esa edad empezaba a visitar de vez en cuando a un primo cuya casa era muy distante a la mía, pero disfrutaba ir a verlo por su mp3 de 2gb repleto de canciones en inglés y español. Alucinante cómo en tan pequeña cosa cabían más de 1000 canciones. Y alucinante el rock argentino, el rock español y el latinoamericano en general. Por fin podía cantar canciones de rock! -me limitaban las canciones en inglés por saber poco o nada hablarlo-. Así conocí al flaco Spinetta y «Bajan», un tal Virus y su «Pronta entrega», un grupo con nombre extraño llamado Soda Stereo sin tener «Nada Personal» contra ellos, Sui Generis y muchos otros. Definitivamente había encontrado un nuevo sonido para mí, ahora más tirando para new wave y punk. Además de argentos, me sumergí al ruido gitano con el post-punk de Hombres G, a la voz melódica y deprimente de Saúl Hernández y sus Caifanes, entre muchísimos otros artistas y grupos cuyas letras servían para dedicar. No aguantaba el momento en que pudiera tener un aparato de esos y poder escuchar en el momento que quisiera sin esperar el momento de ir a ver a quien de alguna forma u otra, me instruyó en éste género. Hoy en día sigue con las mismas canciones ochenteras de siempre, nada a cambiado para él.






Ésta era una de sus favoritas y un cague de risa la letra

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